Entrevista a Tatiana M. Ramos

Hola, lectores.

Hoy os traigo la entrevista a Tatiana M. Ramos, autora de Almaderane. Agradecerte mucho esta oportunidad de colaborar y de hablar. Me parecer una persona de lo más agradable e interesante y entrevistarte ha sido maravilloso. Menos mal que no será nuestra última colaboración… Bueno, aquí vamos.

1.   ¿Cuándo y por qué empezaste a escribir?

Empecé a escribir con once años. Ya de antes en mi cabeza bullía un maravilloso fanfic de Sailor Moon. Me acuerdo de dos anécdotas divertidas con eso. Crecí en los 90 con los animes de la época y especialmente Sailor Moon me dio super fuerte. Cuando aún vivía en Colmenarejo, en Madrid, recuerdo encontrar un trozo de cristal y me escondí tras unos arbustos, para que nadie me pudiera ver. En aquella época era un pueblucho de carreteras de tierra, tampoco había mucha gente que digamos, pero yo quise esconderme. Levanté bien alto el cristal y grité: ¡Por el poder del prisma lunar! Obviamente no ocurrió nada. Fue un poco decepción, pero con mi razonamiento de niña de cinco años pensé, que sería raro que se encontrase uno cristales con poderes mágicos por la calle de forma tan fortuita. Otra anécdota graciosa al respecto es cuando fui a Murcia un verano con mis padres, debía rondar la misma edad. Estaba jugando con la arena y se me acerca una niña que me pregunta mi nombre y le dije que era la princesa Luna. Fue corriendo a sus padres: ¡Mira mamá, papá! ¡Es una princesa! Y recuerdo que el padre me trataba de majestad. Entonces llegó mi padre y explicó que estaba muy obsesionada con la serie, pero para la otra niña yo seguía siendo la princesa Luna jejeje.
Total, que me voy por las ramas. El fic de mi cabeza empezó a ser un poco más personalizado. Yo creo que el punto de inflexión a los once años fue subir al instituto y encontrarme en una clase nueva (otra vez) y el terrible bullying que sufrí. De pequeña nos mudamos mucho y cambié de colegio cuatro veces. De esa soledad nació las ganas de tener amigos, y como no parecía poder tenerlos en la vida real, me los creé en el mundo de mi cabeza. Para no perderlos y hacerlos un poco más reales empecé a escribir las aventuras que se me iban ocurriendo. En clase de Lengua y Literatura, si no recuerdo mal, en tercero de la ESO, me tocó un profesor que nos animaba a escribir, y de los trabajos de clase saqué varios relatos cortos bastante chulos, que me subieron un poquito de nota. Siempre he sido una pésima estudiante. Pero esos relatos me ayudaron a descubrir que no solo podía escribir sobre aquel mundo donde me escondía de la soledad y el bullying, si no que tenía potencial en mi estilo. Ojalá encontrarme con ese profesor y enseñarle lo que he hecho.

2. ¿Eres autora de mapa o de brújula?

Soy Tatiana, encantada. Al principio de entrar en la comunidad escritoril tuitera, no me enteraba de casi nada. ¿Brújula? ¿Mapa? Empecé a investigar que era todo aquello, y personalmente no soy 100% ninguna de las dos. También he visto que otros escritores explican su “método” de crear historias, que no solo se limita a brújula o mapa. Aquí vengo yo a explicar el mío. Cuando voy a crear algo nuevo, necesito un brainstorming sin filtros, voy apuntando ideas que se me ocurren y conceptos que me gustaría tratar en lo nuevo que voy a hacer, y con mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, muuuuuuuucho tiempo, la cosa va macerando y cogiendo consistencia suficiente para poder ponerme a planificar una estructura. Soy muy lenta generando ideas nuevas. Recuerdo que con dieciséis años quise aventurarme a escribir el primer borrador de Almaderane (Que lo tengo guardado en mi estudio) y tras leerlo vi que había muchas cosas que se quedaban demasiado en la superficie, y si quería que la historia tuviera profundidad, necesitaba más tiempo. Aunque quería escribirla lo antes posible, porque pensaba que cuanto mayor fuera yo, menos importaría que escribiese algo. Ese calendario estúpido que nos ponemos creyendo que llegamos tarde a todo. Mientras dejaba macerar Almaderane se me iban ocurriendo multitud de cosas nuevas, pero a todas les pasaba lo mismo. Necesitaban tiempo y que yo comprendiese algunas cosas que por aquel entonces eran totalmente inalcanzables. Las apunté todas y las dejé macerar. Es ahora, con treinta y un años, que estoy empezando a escribir algunas de esas ideas que se me ocurrieron con dieciséis, dieciocho años. Es por eso que me es imposible participar en concursos literarios con temas específicos. Porque significa que tengo que crear algo nuevo, y si he tardado veinte años en poder escribir Almaderane, dos meses, tres meses… seis meses, son una miseria para mi cabeza.
Eso sí, una vez conseguido el punto de maduración de la historia y yo haber entendido y asimilado los conceptos que quiero transmitir con esa historia, es cuando me pongo a planificar como loca, para que no se me olvide nada. Mi memoria es terrible. Me lo tengo que apuntar todo. Recuerdo una época de mi vida que llevaba encima siempre una libreta con mi nombre, la dirección donde vivía, el número de teléfono de mi casa y quienes eran mis familiares y conocidos, por si en algún momento se me olvidaba todo. Con diecisiete años tuve un episodio de amnesia. A veces me entra ese miedo otra vez, pero tengo un maravilloso aparato móvil que tiene toda esa información y mucho más. Viva la tecnología.
Y bueno, a pesar de organizarme tanto y crearme fichas mega exhaustivas de cada detalle de la historia, cuando me pongo delante del programa y me toca empezar a novelar todas esas anotaciones y apuntes, me permito salirme de la línea del dibujo de vez en cuando, porque así es como he encontrado los puntos fuertes de algunos personajes, y han salido las mejores escenas. Me planifico, pero me permito inventar. Para poder romper las reglas, primero hay que conocerlas.

3. ¿Cómo surgió la idea de esta maravillosa saga, Almaderane?

Surgió a raíz del fanfic de Sailor Moon, por supuesto. Al principio de escribir Almaderane, me juré que sería un secreto inconfesable. El verdadero origen de Arnalusiana fue Sailor Mercurio. Cuando yo tenía once años, Arna se llamaba Amy. Ahora me encanta sacarle los colores a la Taitna de hace veinte años y me río de mí misma. El fanfic primero estuvo basado en el barrio donde vivía, y luego se me ocurrió que unas personas de otro mundo venían a buscarme para “volver a casa” donde no estaba sola y tenía amigos. Empecé a explorar aquel mundo nuevo y dejó de ser un fanfic de Sailor Moon. Para cuando llegué a segundo de la eso (la segunda vez. Aquí repetidora) Ya tenía la estructura básica de lo que más adelante sería Almaderane. Tenía una protagonista, un mundo amenazado por un villano y vario personajes secundarios. El nombre de Arnalusiana salió de la unión de dos nombres Arnina y Lucía. El nombre de Lucía siempre me gustó, es de mis favoritos. Y el de Arnira salió de una lista de nombres para bebé de 300 páginas que se imprimió mi madre en el trabajo, porque ella también estaba escribiendo una historia, y aproveché para echar una ojeada. Sabía que quería un nombre que empezase con A. Durante mucho tiempo daba la casualidad de que me encontraba con Aes por todas partes. Una chapa con una A. Un colgante con una A. El nombre de personas que me gustaban, todos empezaban por A (y me enteraba, obviamente, después de ese flechazo enamoradizo que he tenido siempre) Entonces me obsesioné con la A. El nombre de mi hija empieza por A. Y los personajes principales de Almaderane tenían que llevar A delante. Y así fue, como encontré Arnina. Su diminutivo es Arna, y lo junté con Lucía, y voilà, Arnalusiana. Los personajes más viejos son Arna, Yakima, Alexan, Shaak, Ágata y Yonaath. Son los que aparecían para “llevarme a casa” y mis únicos amigos cuando tenía once años. No con esos nombres, pero sí el concepto de ellos. Ágata es el único que no ha cambiado de nombre en veinte años. Así como dato curioso.
Este mundo y sus personajes han ido creciendo conmigo. Y tuvo varios intentos de publicación. En el año 2006 lo intenté soltar al mundo en forma de foro. Antes de que fuera un foro temático, quise hacer uno de cultura general. Como no funcionó, reciclé el foro y contracturé las dos palabras para formar Cultgen, que acabaría siendo el nombre que le daría al mundo que tenía en mi cabeza, que antes de eso era solo Sinamutt. El foro tuvo su momento de gloria, y por movidas internas, acabó yéndose a la mierda. Sigue existiendo, por la carga emocional que tiene, y cualquiera puede registrarse y entrar, pero no le hago ningún caso. Estoy más centrada en escribir el libro. Antes de ser un libro, quise hacerlo en cómic A la vez que empecé a escribir, también empecé a dibujar y a tocar el piano. Y considero que tengo buena mano para el dibujo. En la escuela de Arte de Madrid, la profesora de dibujo artístico, me dijo en una tutoría, delante de toda la clase y en voz bien alta “De todos los que estáis aquí, tu eres la que mejor dibuja, con diferencia”. Y aunque el síndrome del impostor me aceche en cada esquina, con el dibujo no suelo sentirme insegura. Total, que como sabía dibujar, creí que sería sencillo hacer un cómic. Pero la historia era demasiado compleja, y después de entrar en el grupo de NEUH (no es un hobby) y ver el maravilloso trabajo que hacen algunos de mis compañeros, me di cuenta que sí, se dibujar, pero de cómic no tengo ni papa. Como, aun así, la historia era bastante compleja, dije, bueno primero hago el guion y luego ya veré si me animo a hacerlo yo en cómic, o intento convencer a algún dibujante ingenuo que quiera meterse en algo como esto. Y bueno, al final, acabé novelando el guión y mantuve la estructura de tetralogía, porque ya estaba cansada de trilogías, y quería algo diferente. Cuando me quedé embarazada, hace cinco años, fue cuando me dije: “Tatiana, o terminas ya Almaderane, o me voy a enfadar ya. Que llevamos casi veinte años con la tontería, nunca lo acabas y tu cabeza no te permite ponerte con otras cosas que se te ocurren, porque no has acabado la primera siquiera”. Así que me hice caso y como es una historia tan personal, no quise que ninguna editorial me viniera a censurar nada y la autopubliqué. En 2016, saqué la primera edición de Almaderane, que entonces se llamaba “dragon Soul” y bueno. Los comentarios sobre la historia me animaron a seguir con la segunda parte. Hice una segunda edición de dragon soul, después de que una persona me lo corrigiera, y por un momento me vino a la cabeza, que quizá sí podía encontrarle hueco en alguna editorial que fuera afín a mis ideas y a la esencia de la historia. Primero probé en la editorial Cerbero, pero el manuscrito que envié todavía estaba un poco verde. Aunque se lo pensaron, y tuvieron que pedir una segunda opinión porque le veían potencial, al final acabó siendo un NO, pero eso tampoco me desanimó. Alicia me envió un maravilloso informe de lectura, donde por fin pude ver los puntos fuertes y flacos de la historia, y me centré en rehacerla desde el principio. Se la envié a Alicia, por supuesto, ya tenía confianza con ella, y le pedí que me pasara una corrección profesional, para atreverme a autopublicarla de nuevo, pero en plan bien. Por aquel entonces había aparecido Ediciones Dorna, que tenían la recepción de manuscritos abierta, y como su filosofía era LGTB+ friendly, pensé que Almaderane estaría bien en una editorial así. Así que, después de corregirla con una buena profesional, lo envié, y en realidad (como suele ser cliché de autor) no tenía muchas esperanzas. Aun así, retrasé la auto publicación hasta que tuviera una respuesta de las chicas de Doran. Para mi sorpresa, contestaron antes de lo que esperaba con un email positivo y me puse a saltar y gritar. Almaderane tenía casa. Y después de editar con ellas, y estar ahora con las correcciones de la segunda parte, creo que es una buena casa. Y está acompañado de gente bien.

4. De momento, ¿cuál es tu personaje favorito? ¿y el que peor te cae?

Mi personaje favorito es Alexan. Para mí es la abuelilla. Y aunque cuando lo creé, hace veinte años, era más bien una chica adolescente, en 2016 decidí ponerle unos cuantos años más y el personaje quedó redondo. De esas cosas que digo que me planifico, pero me dejo inventar. Y no me arrepiento. Cogió mucha fuerza y personalidad. El arco fue primero un arma que le di a Arna, es una de mis armas favoritas, pero acabó siendo la seña de identidad de Alexan. Tiene su propio spin off, que espero que algún día vea la luz también, porque es un personaje muy complejo y estupendo. Otro personaje que me gusta es Ammonath. Sale en la segunda parte, igual que Alexan, y como ella, pasó un poco lo mismo. Tenía una ficha muy detallada suya, y en un momento de creatividad decidí jugar con el personaje y acabé descubriendo cosas de él que me gustaron mucho. Es todo lo opuesto de Arna, extrovertido, cercano, amable. Es un amor.
El que peor me cae… De los 130 que son, creo que Emmatite. Es otro personaje que aparecerá en la segunda parte. Una condesa venida a menos con aires de superioridad, que se merece, con creces, lo que le ocurre. No diré más porque cualquier cosa que diga será spoiler jajaja.

5. ¿Tu libro favorito o los que te hayan inspirado?

Mis libros favoritos son El Silmarillion (cuando lo conseguí terminar) y El prisionero de Azkaban. El de Harry Potter lo leí con dieciséis años y por aquella época el que Harry se encontrase consigo mismo fue un mind blown para mí muy tocho. Ese libro lo habré leído cincuenta veces, sin exagerar. Si vierais el canto de las páginas, están ennegrecidas de leer las mismas partes una y otra vez. En general el estilo fluido de Rowling, al menos el que he leído traducido, me ayudó a entrar en el mundo de la lectura. Nunca he sido buena lectora. De hecho, el Silmarillion tardé dos años en leerlo. La segunda vez fue menos tiempo porque ya sabía de qué iba el royo, pero sí, tardo mucho. Tengo dislexia y tampoco puedo leer mucho tiempo seguido, porque mi cabeza se gripa como el motor de un coche. Me pueden pasar cosas muy desagradables, como no poder dormir, jaqueca, náuseas, desorientación… es muy fuerte. Pero me conozco y procuro no pasar los límites. También es algo que puedo entrenar, despacito y sin pasarme, pero si leo de forma constante, ese límite se va alargando y puedo leer más con menos efectos secundarios. Otro libro que me gustó mucho fue Leyendas de los Otori. Creo que mi estilo bebe mucho de ese royo. La señora Murakami me inspiró, junto con un personaje del viejo foro de Cultgen, para el personaje de Dianmeg de Tugfí (que también saldrá en el segundo libro) Por norma general, cuando quiero conocer una historia, pero me puede el ansia de la inmediatez, le pido a gente que lee más rápido que yo me spoilee el libro sin compasión. Si hay algo que quiera saber de la fuente original, es cuando lo busco en el libro y lo leo. Hace mucho que no encuentro algo que haya leído sin spoilers que me haya entrado igual que el prisionero de Azkaban o Leyendas de los Otori. Por lo general necesito spoilers. A la gente le parecerá que chafan algunas cosas, pero para mí son imprescindibles. Otra cosa que soy capaz de leer sin que me dé un síncope, son manuales, ensayos y ese tipo de cosas. En el instituto iba siempre con libros de programación web bajo el brazo (y no estudiaba, claro) Mi primera web la hice con quince años jajaja. La hice desde cero, programando en html en el mozilla composer.
Siempre que me preguntan cuáles fueron las influencias y las inspiraciones en Almaderane, digo lo mismo. He tardado 20 años, tiene inspiración, influencia y referencias de millones de cosas. Y los que lo hayan leído, podrán constatar, que mucho de Sailor Moon, no tiene ya, aunque fue lo que me empujó a escribirlo. Disimulo bien jejeje.

6. ¿Próximos proyectos?

Tengo en mente muchos. Los que veo más realizables a corto plazo, son la tercera parte de Almaderane, Felico, una historia en la que me puse a trabajar en el Nanowrimo de este año (2019), estoy componiendo alguna cancioncilla para Almaderane (algún día me atreveré a grabarla y subirla a alguna parte) Tengo mi historia de El Mono de Goma, que es una multi aventura de elige tu propia historia, que en realidad lo escribí con dieciocho años después de leer un libro de ese tipo. Creí que estaría chupado, tras terminarlo vi que no. Pero, aun así, decidí repasarla bien, corregirla, cambiar algunos chistes demasiado de amiguetes de aquella época y desfasados, y la autopubliqué, antes que Almaderane. Ahora estoy con la segunda parte, que estoy tardando más porque en esta ocasión, según las decisiones que se tomen, en la historia te quedas ciego, mudo o sordo, y me estoy documentando todo lo que puedo para que sea una experiencia realmente realista. En el instituto se solía preguntar “¿Y si te quedases sin un sentido, cual te costaría menos perder?” y es una pregunta que me llevó a querer experimentar todo tipo de privaciones de los sentidos. Cogí la costumbre de hacer lo máximo que pudiese a oscuras, como vestirme, ir al baño, moverme por la casa, ordenar… Cuando me quedé embarazada, me enteré porque fui al médico por lo que creí que era un tapón en los oídos (soy propensa) pero en aquella ocasión no era un tapón, era una infección de oído, que se ha quedado crónica. Normalmente la tengo a raya, pero cuando recaigo, hay veces que pierdo hasta el 70% de la audición. La primera vez, como estaba embarazada, no podían tratar la infección con antibióticos y temí que acabara afectando de forma permanente mi audición, por lo que aprendí lengua de signos. Al recuperarme me relajé un poco y bueno, no lo practico tanto como me gustaría y se me están olvidando muchas cosas. Pero cuando acabe todo lo que quiero terminar este año y tenga cierta estabilidad prometo ponerme otra vez con ello jejeje. Me parece una forma de comunicación bastante sencilla de aprender y que puede alegrarle el día a alguien. Nunca sabes cuándo te vas a encontrar con alguien sordo, y poder comunicarte con esa persona me parece, como mínimo, de recibo. Como no sabía muy bien por dónde empezar a investigar con el tema de la ceguera, llamé a un centro de la Once, y hablé con la directora sobre cómo poder enfocar esta historia y me pasó el número de un escritor ciego que me dio la base para poder empezar con esa parte de la historia. De esa conversación quizá, también fui influenciada para el resto de mis escritos. De pequeña tenía sinestesia, ahora de adulto no es ni la mitad de intenso que entonces, pero algo recuerdo, y darle esa profundidad a mis textos usando sinestesia, otros sentidos… es lo que más me motiva para escribir.
Cambiando un poco de tema, en 2017 quise abrir una imprenta para auto editores, sobre todo, y ediciones especiales en tiradas pequeñas, porque en el grupo de NEUH descubrí el terrible y maravilloso mundo de ser auto editor en España y trabajar con imprentas. Las anécdotas de muchos de mis compañeros me llevaron a querer ayudar. Desde el verano de 2015 estuve trabajando en una imprenta, y en 2012 aprendí a encuadernar, así que tenía bastantes conocimientos para poder llevarlo a cabo. Espero poder terminar por fin el proyecto. Este septiembre quise arrancarlo de nuevo, porque me he mudado y conmigo va la imprenta independiente, y ha sido como empezar de cero otra vez, pero me he visto, al intentar cumplir con los primeros encargos, con algunos problemas. Estoy trabajando en ello, pero este último trimestre de 2019 se me ha juntado todo y no doy a basto ya con todo jajaja. Soy multidisciplinar, pero no multitarea.

Soy muy mala y suelo hacer esto en las entrevistas que he hecho. Casar, besar, matar.

Fase1: Arnalusiana, Magalien y Hsnaal.
Me caso con Hsnaal, beso a Magali y mato a Arnita.
Fase2: Ágata, Shaak y Dreegojin
Me caso con Ágata, beso a Shaak y mato a Dreegojin
Fase3: Mayusamisa, Daid y aquí repito a Arnalusiana.
Me caso con Mayusa, beso a Daid y mato a Arnita.
(no… mis respuestas no son ningún spoiler… ejem, ejem)

7. ¿De dónde sacaste los nombres de los personajes?

Buff, google transaltor ha sido mi amigo durante muchos años. El de Arnita ha sido una de las pocas excepciones. Ágata es mi piedra favorita, es un nombre que empieza por A, todo correcto. Alexan era Alejandra, luego Alex y acabó derivando en Ale-chan, con el diminutivo japonés -chan. Y como me gustaba como sonaba le puse una X en medio y listo, nadie lo notará jajaja. Shaak es un nombre que le puse cuando no sabía inglés. Se llamó Smog, que luego descubrí que era “humo” en ingles, así que quise cambiarlo. Lo llamé Shark, pero era “tiburón” en inglés, así que no me quedaba otra que modificarlo para que no se pareciera mucho. Porque no quería volver a buscar un nombre en mi cabeza al azar y que fuera otra palabra en inglés. El resto empezaron a salir cuando quise desarrollar los idiomas del mundo de Almaderane. Con google translator fui buscando sonidos y cosas que me gustaban y que creía que iba con la presonalidad de cada reino y hablates. Decidí que en Bhasa fuera un idioma con muchas H y sonidos aspirados, como HS, ZH, TH, BH. Durante una temporada tenía la manía de duplicar la última letra de algunas palabras: Arnaliss, Sinamutt… y pensé que sería algo chulo para el Bhasa que fueran las vocales, en medio de un nombre o palabra, lo que le diera un sonido más alargado, y poético, pensando en los poemas chinos, y Shak acabó siendo Shaak, por ejemplo. Con las reglas básicas fui creando el resto de nombres. También quise que los nombres de los personajes más secundario fueran raros y feos, para que destacasen los protagonistas. No terminé de cumplir mucho esa regla, porque algunos secundarios han pasado al primer plano, por lo que me he hecho la zancadilla a mí misma. Quise huir de los nombres con sonoridad céltica, y que fueran demasiado corrientes, pero es difícil crear algo diferente y que a la vez no ralentice el ritmo de la historia. Ya ha habido mucha gente que me lo ha dicho, que por los nombres tan raros les cuesta. Yo como los oigo en mi cabeza constantemente ya me suenan familiares. Quizá, si la historia fuera más conocida, y la gente escuchara la pronunciación que quise para algunas palabras o “reglas del idioma” ayudaría a facilitar la lectura. Me encantaría que el tema de los idiomas saliera en alguna presentación y poder explayarme, que da para mucho. Para Counts, quise que el idioma fuera numérico. Me basé en el silabario japonés y coreano, para establecer una serie de fórmulas matemáticas, y como pasa con el braille, que las primeras letras, son igual los primeros números, el idioma de Counts, Yuyak, sirve tanto para hablar, como para resolver problemas matemáticos. Es un reino donde la navegación y las matemáticas están muy desarrolladas y creí que sería chulo darle ese toque de personalidad al idioma. Hablar con fórmulas matemáticas. Siempre se ha dicho que las mates son un idioma por sí mismo, un idioma universal. Se estudian los números de la misma forma tanto aquí, como en Japón. Y me parece bonito que un idioma pueda ser universal.
En otro lado de la historia, el Subarnago, es un idioma más musical, está escrito en un papel pautado, y es más royo chino, donde hay muchos acentos, se habla prácticamente cantando, y para marcar acentos y sonoridad, como la pauta no es exactamente de cinco líneas, se utilizan colores, por lo que un texto escrito en subarnago, es un galimatías de posiciones en una pauta y colores. Imagina escribir los acentos en español, en vez de con la tilde, con colores. Me pareció una locura que debía estar en mi libro. Los sonidos de los nombres de ese otro lado de la historia, son más musicales.

8. ¿Qué mensaje quieres transmitir con la novela?

En sí, Almaderane no tiene un mensaje claro. Es una historia que ha estado mucho tiempo conmigo y a la que he querido darle voz en el mundo. Su único propósito es sacar lo que tengo en mi cabeza. En esta historia experimento con muchas ideas, como la familia, para mí es importantísima, lo es todo, he crecido en una familia numerosa, y reflejarlo era vital. Por eso la familia de Nimeiohansakano es tan extensa. Me aburría que el amor en las historias de fantasía fuera sobre todo romántico. Yo quiero mucho a mi familia y es un amor que rara vez se deja ver. Así que quise dar una dosis extra. Experimento con el propio amor y las relaciones entre los personajes. Soy bisexual y en mi vida he experimentado muchas cosas que me han hecho recapacitar sobre cosas con respecto al amor. La amistad es otro tipo de amor que, está más visto que la familia en la fantasía, pero que podría explotarse mucho más. La fraternidad es un sentimiento único, dentro de la familia, que te une a un hermano o una hermana de una forma que no lo hace la amistad, y aun así, hay amistad. Con Shaak y Yonaath quise elevar ese sentimiento al máximo. Hsnaal también tiene su dosis fraternal. En la típica historia de reinos, princesas, reyes… está la princesa o el príncipe, protagonistas, pero rara vez se ve una relación paterno filial entre rey príncipe, princesa. Contestando esta pregunta estoy viendo por dónde van los tiros con Almaderane jajaja. Hay otro tipo de amor que me gusta especialmente y es entre un alumno y su aprendiz. Aquí tenemos a Alexan, que lo expone tanto como maestra como aprendiz. Su devoción por su maestro es única. Me hice un Ask hace mucho, en el que contestaba preguntas random como si fuera un personaje de Almaderane, y una de las preguntas era “¿Qué harías si supieras que al día siguiente te fueras a morir?” Cogí a Alexan y contesté: “Iría a la tumba de mi maestro y le pediría, una vez más, que me dejara ser su aprendiz”
La muerte y la vida también son temas que exploro a través de los personajes. El suicidio, el aborto, continuar viviendo, nacimientos… Creo que acabaría antes si dijera que Almaderane es la visión que tengo del mundo y las conclusiones personales que saco de muchos temas, que en este momento son tabú. Como la sexualidad, la vida y la muerte, el suicidio, enfermedades mentales, la igualdad. El primer borrador de Almaderane era una utopía maravillosa, pero ingenua de mí, antes de conocer qué era el Hopepunk (muchos años antes… sobre el 2004-2005) creí que quizá la utopía era algo demasiado ingenuo, aburrido y que no gustaría a nadie. Entonces quise meter desigualdades, y por lo menos intentar resolverlas. Me quedó muy mal, por supuesto, y ahora estoy intentando arreglar como puedo el berengenal en el que me metí y recuperar esa utopía, porque sigue siendo mi visión del mundo. Soy una optimista y no quiero dejar de serlo. Viva el Hopepunk.

 

Un comentario sobre “Entrevista a Tatiana M. Ramos

  1. Dios, me siento muy identificada con muchas cosas.
    Comprendo perfectamente el punto de escribir para tener amigos aunque los hayas creado tú, me ha pasado más de una vez y como anécdota, cuando cumplí… no sé si fueron 6, 7 años, tuve un brote de imaginación de los míos y se me ocurrió inventarme 100 amigos imaginarios, a quienes no conocía hasta entonces porque habían estado en el hospital. (yo y mi creatividad, capítulo no sabría decir qué número).
    Muy fan de lo del lenguaje de signos. Me fascina, una amiga y yo queremos aprender, porque es eso, nunca sabes cuando te vas a encontrar con una persona sorda. Además nosotras, como ambas somos ciegas, queremos especialmente conocer el dactilológico. Creemos que es de suma importancia.
    ¡Me ha encantado la entrevista!

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